lunes, 17 de agosto de 2009

Mi gorda bella o la flaca que todas llevamos dentro



Hace algunos meses, a causa de mi adorada nueva (semi)independencia, tengo que resignar el cable por otras cosas más vitales como el súper o la cuenta de teléfono.

Es por eso que el otro día, cuando llegué del trabajo con ganas de ver la tele – y en casa se ven solamente dos canales- me quedé un rato mirando Mi gorda bella, novela que ya me había deleitado en otras ocasiones (como cuando el hijo de la familia rica se revela gay y los padres lo echan de la casa a patadas).

En el capítulo del jueves, “la gorda” Valentina tiene su ansiada primera vez con el galán, a quien ama en secreto desde que tiene memoria. Ahora él misteriosamente (para mí, que no sigo la historia todos los días) está enamorado de ella y los dos están juntos en una habitación con velas. La gorda está en bata de raso para ocultar todo el relleno de guata que le ponen a la actriz –que obviamente es flaca porque seguro al final de la serie el personaje va a hacer un super tratamiento para adelgazar.

Los ideólogos de tan brillante concepto deben contar con que la gente siente una secreta y reconfortante satisfacción al saber que la actriz que hace de “mi gorda bella” en realidad es una flaca con relleno, porque entonces está la posibilidad de un final ¡realmente feliz!

La escena de sexo entre “mi gorda bella” y el galán no hace el menor intento por evitar los lugares comunes:

Ella: -tengo miedo de no gustarte, no soy como las mujeres de las revistas, con esos cuerpazos…

Él: -ellas son bellas, pero tú… tú eres hermosa Valentina, porque tu belleza viene de aquí dentro (le toca el pecho repleto de guata)

Finalmente él la convence, y cuando la cámara vuelve a la pareja ya están los dos desvestidos y tocándose en la cama. Lo mejor es que los genios que idearon esta novela, para resolver el evidente problema del relleno y la desnudez, alternan planos del rostro extasiado de la actriz flaca con planos del galán tocando un cuerpo de gorda (¡de verdad!) a la que obviamente no se le ve la cara. Antes de los créditos, y mientras besa una pierna maciza de extra, el galán exclama, en un plano digno de Cha Cha Cha: “ahora estoy seguro: tú sí eres mi gorda bella”.

Me gustaría encontrar una ¡una sola! persona que vea esta novela de forma ingenua. Tal vez nadie lo haga, y por eso justamente funciona, como comedia, como parodia de sí misma. Pero habría que pedirle a la gente que crea estos conceptos pseudomorales horrendos que dejen de hacernos el favor de glorificar la “belleza interior” con mamarrachos como éste.

Y si no que miren Sensible de abajo, y aprendan un poco cómo se hace comedia de verdad:



martes, 11 de agosto de 2009

Esto es lo que se siente

Finalmente, después de años de esfuerzo, lectura, estudio arduo, burocracia, más lecturas, más estudio y mucha más burocracia, me recibí.

No le dije al profesor que ésa era mi última materia. Era un final de otra carrera, y sentí que no iba a ser tan importante para ellos, pero ahora que lo pienso, tal vez debería haberlo dicho.

La gente que rendía conmigo fue muy encantadora, como todas esas comunidades evanescentes que se crean antes de un final. Justo venía de leer un texto que hablaba sobre las comunidades liminales, ésas que se generan espontáneamente antes de algún importante ritual de pasaje, o ante la inminente llegada del fin del mundo. Hicimos chistes sobre eso (todos habíamos leido más o menos lo mismo) y nos imaginamos a nosotros mismos en taparrabos, haciendo una filita frente a la choza africana, esperando la llegada del oficiante ritual.
Mis compañeros desconocidos me felicitaron cuando me dieron la nota: solidaridad, otra de las características de la comunidad espontánea.

No más finales orales en mi vida. Sigo pensando que la facultad de Filsofía y Letras me debe un sistema nervioso central. Pensé que después de tantas experiencias iguales ya no iba a estar nerviosa, pero es imposible. Al menos ahora ya sabía qué esperaban de mí, y yo como soy muy adaptable y me acostumbro a todo, les doy justo lo que están buscando.

Me gustaría escribir un librito de autoayuda para dar finales en las carreras de mi facultad. Entre los consejos básicos incluiría, por ejemplo:

1- estudiar

2- JAMÁS decir "no sé" o "no estudié eso". Hablar, hablar, responder cualquier cosa, pero nunca hacer evidente de esa forma la ignorancia.

3- escuchar con atención las correcciones del profesor que te está tomando el final. Si uno no sabe de qué carajo está hablando, que parezca una epifanía: "claaaaaro, es ESO, ya me imaginaba", o si lo que dice el profesor nos suena de algún remoto rincón de la memoria, que parezca que estábamos a punto de decirlo: "claro! exactamente!"

4- tratar al profesor como un igual. Obviamente el evaluador nunca es tu igual, pero que al menos no sientan que tienen sentado a un insecto delante. Algunos profesores más o menos malditos se regodean en esa situación y surge en ellos el deseo de aplastar.

5- plantear alguna duda que nos haya quedado sobre alguno de los temas después de taaaan arduo estudio que hicimos. Siempre aprecian eso los profesores, es un gesto de falsa (falsísima) modestia que siempre funciona.

Yo ya no voy a rendir finales, pero tal vez a alguien le sirva.

Salí de la facultad con ganas de abrazar gente y con un poquito de ganas de llorar. Pero odio los huevos en la cabeza, así que eso no lo extrañé.

Espero que esta felicidad dure por algunos días.

martes, 30 de junio de 2009

pistas de que ya no se es tan joven (horror silencioso)

Consciente del paso del tiempo, descubro en los resquicios más rutinarios del devenir algunas señales de mi propio envejecimiento:


-empiezo a preferir el chocolate amargo sobre el chocolate con leche
-ya no puedo distinguir con la lengua los bordes aserruchados de los dientes
-disfruto de ver los noticieros
-encuentro algún módico placer en la cocina
-se me pegan los caramelos a los dientes, y me molesta



lunes, 29 de junio de 2009

confusión electoral en una escuela del paquete barrio de Las Cañitas


Señora enfurecida: chicas! faltan boletas! ese cuarto oscuro es un desastre ab-so-lu-to

Presidenta y fiscales: (sorpresa, conmoción) cómo? si entramos hace un ratito y estaba todo bien!

Señora enfurecida: no escucharon en la radio que están robando boletas? acá hay fraude, como siempre…

(las fiscales entran al cuarto oscuro... todo parece estar bien y así se lo dicen a la señora)

Señora enfurecida: me vas a decir que está todo bien?! dónde están las boletas de Pino Solá?!

martes, 23 de junio de 2009

solidaridad con los tintoreros

Los tintoreros japoneses de Buenos Aires están en una especie de cruzada contra la ley 1727 que impulsa el gobierno de la ciudad, que les exige cambiar los equipos que usan por otros nuevos y en virtud de la cual se están cobrando multas -algunas muy altas- a los que todavía no pueden ajustarse a la nueva ley.

En el medio hay una sombra turbia de sospecha, porque Silvina Michetti (la hermana de Gaby) es algo así como dueña o socia de la cadena de tintorerías y lavanderías 5 a Sec, que obviamente ofrece algo con lo que las tintorerías japonesas no pueden competir: servicio listo en una hora.

Mañana a las 14:00 los tintoreros autoconvocados organizan una protesta pacífica frente a la Jefatura de Gobierno (Av. de Mayo 525) donde va a actuar un grupo de Taiko (tambores japoneses) y va a haber origami, comida japonesa y otras cosas por el estilo. Como para mostrar que no sólo se perjudica a los tintoreros, sino que toda la colectividad japonesa se siente unida a esta profesión por razones históricas y afectivas.

Más información:

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1142425

http://www.tintorerostradicionales.blogspot.com/

Blogs que opinan sobre el tema:

éste y éste

lunes, 22 de junio de 2009

correspondencia amorosa (metamorfosis)

Al Pájaro de fuego;

Mirá qué lindos estamos en esta foto que te envío. Somos la imagen perfecta de dos enamorados. Atrás las escaleras de la Piazza di Spagna, en Roma. Eso fue antes de que me saliera la segunda cabeza, y antes de que te convirtieras en Ave Fénix. Ahora hablamos idiomas distintos, porque una de mis cabezas sólo puede pronunciar vocales, y la otra ha adquirido un lenguaje tan extraño que su compañera de cuello no puede seguir el hilo de su conversación. Dan una imagen muy triste, pobres. Escribiendo me entiendo mejor, debe ser que el mecanismo cognitivo para la escritura no se alteró cuando me volví bicéfala.
Qué tal tu vida de pájaro de fuego, mi amor? Cuántas veces en este último tiempo has ardido en llamas, muerto y resucitado? Te han vuelto a crecer las plumas? Sólo llegué a ver una de ellas, al comienzo de tu transformación. Muy atractivo debés haber estado, todo naranja y plumoso.
Te extraño, mi pájaro de fuego. Mis dos cabezas te extrañan y lloran. No sé si podría amarte como ave, estoy demasiado acostumbrada a tu aspecto anterior. No sé si podrías quererme como soy ahora. Algunos dicen que sigo siendo linda, pero luego se contradicen y me auguran un pronto encuentro con alguno de los cortadores de cabezas (esos que temíamos encontrarnos cuando hacíamos picnics nocturnos en los parques de la ciudad). Para que no te preocupes por mí, quiero contarte que estoy muy bien. Encontré finalmente lo que quiero hacer en la vida: cantar y estudiar biología. Abrigo una leve esperanza de que tal vez a través del estudio logre entender qué te ha pasado, sea capaz de encontrar el antídoto para tu transformación y la mía, y todo vuelva a ser como antes, como el día en que nos sacaron esa foto.
Hasta que picotees mi ventana, o las corrientes migratorias de las aves te pongan en mi camino, te abrazo a la distancia y te beso, con mis dos bocas, vieja y nueva.
Tuya,

Bicéfala



A Bicéfala;

Querida mía, qué hermosa foto me has mandado. Sacamos tantas en ese viaje que hay algunas que ya no recordaba. Quiero que sepas que no ha sido voluntaria mi transformación; esa pluma que viste fue la primera de las muchas que fui sintiendo crecer, resignado y furioso de impotencia. No quería yo volverme pájaro, y si pudiera ser hombre nuevamente me adosaría una cabeza que sólo pudiera pronunciar consonantes para que hiciera pareja con la tuya. Hay otras mujeres pájaro que me rodean, algunas de ellas me interesan por alguna cosa, algunas por otra. Ninguna de ellas me interesa entera, como me interesabas. Si pudiera convertirme en hombre nuevamente lo haría sin vacilar. Pero no puedo, querida mía, al menos no por ahora. Nadie me ha explicado la naturaleza de mi metamorfosis, pero entiendo que nadie ha tampoco podido explicarte la tuya. Confío en que tu estudio arduo de la biología tal vez pueda sacarnos de esto. Yo tampoco puedo hablar, pero conservo la capacidad de escribir con el pico. Puedo cantar, y dicen que mi canto es muy hermoso (algún día, cuando vuelva la primavera, te iré a visitar y quedará confirmado). Prefiero que por ahora sigamos escribiéndonos. Cara a cara no tendremos cómo hablarnos, y ya que ahora tus ojos son cuatro no sabré a cuál de ellos mirar y me sentiré un poco tonto. No te preocupes por mi memoria como siempre hiciste: me acuerdo de todo lo que hicimos juntos. Todos mis recuerdos felices tienen tu rostro, aunque creo que a veces exagero, porque aparece tu imagen en recuerdos de momentos en que todavía no nos conocíamos. Tal vez sea que el cerebro cambió un poco al achicarse el cráneo, no lo sé. Últimamente estoy un poco confundido, ya no sé muy bien qué me gusta y por eso intuyo que se acerca el momento de arder en llamas otra vez.
Igualmente espero verte pronto, querida mía, aunque no sea más que para sentirte cerca como antes. Nuestro futuro está en tus manos, y en esos libros de biología.
Te abrazo con mis alas, y te extraño,

Pájaro de fuego

miércoles, 3 de junio de 2009

una para Walter Benjamin


En una ocasión, durante una clase de japonés, la profesora (occidental a más no poder pero de alma nipona) nos puso una canción de amor y después nos la tradujo para que entendiéramos un poquito de lo que estábamos cantando (sí, nos hacía cantar).

Un compañero de clase, escritor, muy culto, en un momento la interrumpió: “ésta que estás haciendo es una traducción bastante libre, no te parece?”

Ella respondió que sí, que era libre, pero que cuando se traducía algo las cosas no tenían que ser exactas, sino “del mismo color”. Hermosa.


cosas que no compré en Londres


action figure de Shakespeare en el Teatro del Globo. No lo compré porque era muy caro, pero al menos le saqué esta foto. (With removable quill pen and book!)



Guillermo Martínez, best-seller winner of the Planeta Prize, en alguna librería londinense




churros y chocolate en el mercado de Notting Hill