martes, 24 de agosto de 2010

Locuras de otros I

Hoy: Historia clínica

En su estudio sobre las psicopatías sexuales publicado en 1886, el Doctor Richard Von Krafft Ebing relata el caso de una mujer -a la que acomoda bajo el rótulo “lesbianismo”- que enamorada de una muchacha cinco años más joven que ella, se ve obligada a casarse con un hombre con el que es claramente infeliz. Piensa en el futuro con horror, dice el médico, y padece los encuentros sexuales con él como si fueran la peor de las torturas. Sin embargo, y a pesar de lo desagradable que le resulta el contacto carnal con él, la paciente experimenta un principio de atracción hacia su esposo cuando el joven toca el violín. Es durante esos momentos intemporales, sumido él en la belleza técnica de su instrumento, que la muchacha siente que siente un leve principio de algo que es un poco más intenso que la amistad y el cariño. Lo amaba mentalmente, dice el doctor, y sólo de manera transitoria durante esos lapsos melódicos ella piensa que podría llegar a amarlo como hombre. El hechizo, naturalmente, tiene la duración de una pieza musical.

jueves, 1 de julio de 2010

Ladrones de ideas!

El otro día me escandalicé y mandé un mail enfurecida a mis amigos, cuando vi en varios diarios que abrieron en el centro de la ciudad un "siestario". Me escandalicé porque esa idea era mía, era una idea a la que le dábamos vueltas Vale y yo cuando salíamos del trabajo al mediodía y teníamos que hacer unas tres horas de tiempo hasta entrar a cursar en la facu. Esto me pasó durante al menos dos años, dar vueltas por ahí en algún bar barato y dormitar sentada en la mesa, apoyando la cabeza entre los brazos cruzados, o siestear un rato en las sillas de la sala silenciosa de la biblioteca. Las dos opciones desembocan irremediablemente en la sensación horrenda de piernas dormidas.

En mi proyecto no se llamaban siestarios sino dormideros y estaban destinados a los trabajadores o a los estudiantes como nosotras, que tenían que hacer tiempo y no podían volver a la casa sólamente por dos horas. Obviamente no se nos había ocurrido tener un "coach de sueño" ni cobrar 150 pesos. Lo mío era más bien unas cabinitas con música a elección, una mantita y un turnito de 1 hora para el trabajador. (Igual los expertos en siesta ahora dicen que lo ideal son 20-30 minutos... pffff). A los dormideros estaba prohibido entrar de a dos (había que tener cuidado de que no se nos desvirtuara, de hecho ideamos el slogan "dormidero no es telo").

En fin. Otra idea que me roban. Aunque tal vez nuestro proyecto de los dormideros populares todavía sea viable, en cuyo caso no sé qué estoy haciendo publicandolo acá..















En Perfil salió un artículo de Pedro Mairal sobre este tema que está divertido

sábado, 29 de mayo de 2010

Mis papás eran unos copados

Una página con fotos viejas de gente. Hasta ahí, poco interesante. Salvo que esas personas ahora son padres. Y las fotos son enviadas por los hijos. Es conmovedor pensar que algún día, tal vez, gente que hoy no existe va a mirar fotos nuestras y va pensar qué jóvenes/lindos/copados éramos.
Me sirve a mí como aprendizaje, porque siempre odio como salgo en las fotos. Pero miro fotos viejas y pienso "no estaba tan mal"...

myparentswereawesome.tumblr.com

La ciencia y yo: tres ejemplos

1- Hay un barco gigante en el pedazo de río que veo desde la ventana. Lo percibo moviéndose y empiezo a creer en la redondez de la tierra.

2- Sólo comprendí de verdad las fracciones cuando leí Moby Dick; un libro tan gordo que me permitía, al ir avanzando, entender las infinitas fracciones que hay entre un cuarto y un tercio, entre un tercio y dos tercios, entre un tercio y un medio…

3- Tuve sólo un perro y lo vislumbro en los rasgos y formas de todos los animales del planeta.

martes, 18 de mayo de 2010

El haiku más choto del mundo

Soñé que iba
a un telo en Japón con vos
qué lindo sueño




Sí, era sólo para pegar ese link

domingo, 2 de mayo de 2010

casi un poema de amor para él*

Yo entendí, como Superman 2, que era mortal cuando me enamoré.





*el Blog es mejor que twitter porque se puede titular

martes, 20 de abril de 2010

similia similibus curantur













Hace unos días fui a una homeópata por primera vez, buscando la cura a la alergia.
En la sala de espera colgaban títulos en ruso, y otros de la UBA. La gente, muy mayor, que también esperaba no parecía la viva imagen de la salud, y dentro mío la chispa de escepticismo se empezó a agrandar. "La gente sana no va al doctor" -Pensé.
Cuando la doctora me hizo pasar, me indicó que me sentara en un sillón grande de cuero verde mientras ella se acomodaba enfrente mío con una hoja que iba llenando de datos sobre mí.
"¿A qué huele tu sudor?" -Me preguntó. "A sudor" - Dije yo. "¿A chivo?"- Se impacientó ella con acento ruso. Me reí.
Cuando me estaba auscultando me acordé de lo que había leido sobre homeopatía en Wikipedia y del viejo chino misterioso al que una vez fui a acupunturarme, y sentí llegar un ataque de risa que luché con todas mis fuerzas por contener. Seguro se dio cuenta. Me recetó un remedio hecho de bichitos de mar, de caparazón dura e interior blandito, porque dijo, así le parecía que era yo.
"No sé cómo funciona esto..." Le dije, esperando que me explicara algo que yo no hubiera leido en Internet, algo que me hiciera creer que voy a curarme comiento las bolitas de azúcar. "Quiero creer" le hubiera dicho, levantando el puño, y rasgandome un poco la camisa, si me hubiera animado. Quiero creer que voy a curarme tomando un poco de eso que me hace mal, como los que creen que es posible curarse hablando de lo que les provoca angustia. Estamos todos cansados de atacar el síntoma. Así que ¡vengan esos globulitos! Que lo similar cure lo similar, y el bichito marino haga su magia sobre mí, que soy su semejante.

Empieza la Feria del Libro, irónica... Grrr